lunes, 29 de diciembre de 2025

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Se baja del taxi y cruza. Lo descubre junto al ventanal de la confitería. Tiene el pelo bastante largo. Campera de jean. Parece más joven, piensa, más descontracturado. Más joven que yo, evalúa y se avergüenza de sus tacos altos y su atuendo formal. Me hubiera puesto un jean, se lamenta. Él está leyendo, no la ve acercarse. Ya está junto a la mesa cuando él levanta la vista. Se incorpora sonriendo. Entraste como un hada dice no te escuche. Una vez que están frente a sendas tazas de café, Alejandro le señala la alianza y pregunta ¿ya te casaste? Ella percibe que se sonroja al contestar sí, y ya tengo una beba de cuatro meses. Él cabecea. Tu tiempo no es el de los otros dice. No te entiendo. Llevás al menos un lustro de adelanto con respecto a la media. Sigo sin entenderte. ¿Cuántos años tenés?, seguro menos de veinticinco. Veintitrés confirma ella. A esa edad la mayor parte de las chicas está pensando a dónde irá a bailar y vos ya estás cargada de responsabilidades. ¿Y eso está mal? pregunta ella con mal tono, porque está fastidiada. Él agita la cabeza sonriendo. Rencor del perdedor dice. ¿Cómo? Dejémoslo así y volvamos a lo nuestro; si estás aquí la mira sonriendo con intención es solo porque te interesa la propuesta laboral. Sí contesta ella, aliviada de que él abandone el tema personal creo que llegó la hora de que desarrolle mi profesión. ¿Nunca hiciste nada? A ella la alivia poder decirle armé un grupito rodante aunque miente porque en realidad Graciana es la responsable son cinco chiquitos de dos años, funciona muy bien, estoy contenta. Es importante que ya tengas resuelto el tema de tu beba, me afligió cuando lo mencionaste. Sí, se queda con una señora en casa y mi madre supervisa por el momento. Él le habla largamente sobre la escuela en formación, cuál será la orientación, cuáles sus proyectos, sus objetivos. Reacondicioné una casa antigua, quedó hermosa, tiene un patio grande cubierto y un pequeño jardín; cuando quieras y puedas te invito a conocerla; ¿dónde vivís? En Belgrano. Perfecto, queda en Colegiales, Conesa y Jorge Newbery; necesito maestras para sala de dos y de tres a la mañana y de dos a la tarde; vos dirás qué es lo que más te interesa. Prefiero los más chiquitos dice ella te pido que me des un tiempito para ver cómo me acomodo mejor, si mañana o tarde, tengo que conversarlo con mi empleada. Y con mi madre, piensa pero no lo dice. Obvio, estamos hablando del próximo marzo; aunque, por supuesto, tendrías que empezar a trabajar en febrero para organizar todo él hace una pausa todavía no hablamos de honorarios agrega. Ella se apura en decir eso es lo de menos. Él agita con energía la cabeza no, no es lo de menos, Paz, esto es un trabajo. Ella recuerda las palabras de Benjamín. ¡Le da tanta vergüenza! Creerá que soy una señora gorda buscando entretenerse, piensa. ¿Y no soy eso?, se plantea. Quiero decir que ese no será el problema porque doy por sentado que me ofrecerás el salario que corresponda. ¡Te salvaste como un gato! exclama él sonriendo. Ella hace un gesto de desconcierto. Sos demasiado seria, Paz le explica él pero no te preocupes, trabajando conmigo te contagiarás la irreverencia. Ella no tiene más remedio que reír. Así me gusta dice él para trabajar con niños se precisa frescura, alegría hace una pausa, la mira y agrega y en el fondo yo sigo siendo un niño. Estoy en peligro, piensa ella. Lo piensa, pero sonríe. Con ganas, sonríe.

 

Cuando regresa, comprueba, sorprendida, que Pedro está en su casa. ¿De dónde venís? le pregunta. Su madre le enseñó que no se miente, adjudicarse el mérito de haber cocinado es una excepción, por lo que deja sus cosas sobre la mesita y dice después te cuento, ahora voy a ver a la nena. Porque sí, le contará, qué remedio le queda. Se dirige hacia el dormitorio de Ema. Duerme. Puede prescindir de mí, piensa mezclándose la decepción con el alivio. Pedro la siguió. ¿Y? pregunta. Esperá que la despido a Teresa dice. Ya solos ella propone ¿preparo un café? ¿Tan grave es? inquiere él. Ella reflexiona. Grave, no; importante. Los dos ya sentados, más dilaciones imposibles, Paz informa de un tirón me reuní con un exprofesor que me propuso un trabajo. ¿Por qué no me comentaste que te ibas a encontrar con él? ¿Por qué no se lo contó? Se queda reflexionando. Suponía que te ibas a oponer y yo necesitaba acudir al encuentro con el mejor estado de ánimo posible se sincera. Él se queda callado. Luego de un largo e insostenible silencio ella le transmite la propuesta. ¿Qué resolviste? le pregunta Pedro y a ella le sorprende que él le esté adjudicando la capacidad de decidir. Voy a tomar el trabajo afirma. ¿Sin siquiera consultarme qué opino? Puedo suponerlo dice ella bajando la mirada. Y no te importa. Sí me importa; me encantaría que me apoyaras, que impulsaras mi proyecto. No puedo promover algo que considero negativo para mi hija. Nuestra hija aclara ella. Parece que vos no pensaras en su bienestar; soy yo el único que puedo defenderla. Ella siente una opresión entre las costillas. La flecha dio en el blanco. El llanto de la nena viene en su auxilio. Después la seguimos dice y se incorpora.

4 comentarios:

  1. Cuando Paz se anima Pedro se achica. Es vital que siga arriesgando para ganar autoestima y seguridad!

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  2. Me gustan los cambios de Paz. El marido siempre queriendo hacerla sentir culpable para anularla!

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  La despierta el llanto de Ema. Llanto que se apacigua en cuanto ella se aproxima a la cuna. Llanto que troca en sonrisas cuando ella la ...