Me desperté muy temprano porque hoy nos vamos de excursión a la granja. Ayer la maestra nos contó todos los animales que vamos a ver y para qué sirve cada uno, casi todos son para comer. Cuando llego a la cocina mamá me dice que la abuela está enferma y que vamos a ir a verla. Yo le digo que tengo que ir a la excursión. Mamá me dice que la abuela es más importante porque no se siente bien, está sola y necesita compañía. Las lágrimas me corren por la cara. Esta nena es tan sensible, le comenta mamá a Rosaura, está triste por la abuelita. Pero no es verdad, estoy triste porque no puedo ir a la excursión. Mamá agarra el teléfono y disca y me llama, tapa el tubo con la mano y me dice despacito: contale a la abuela que estás triste porque ella está enferma, pero que estás contenta porque la vamos a ir a visitar. Agarro el tubo y digo: abuela estoy contenta porque estás enferma, pero estoy triste porque te vamos a ir a visitar. Entonces mamá me lo saca y me grita: ¡torpe!, vos siempre tan torpe. Ahora lloro mucho más. A lo mejor mamá tiene razón y estoy triste por la abuela. Rosaura me aprieta el hombro y me seca la cara con el repasador. ¿Qué es este griterío?, pregunta papá que recién entra a la cocina. Mamá me mira y levanta las cejas. Es Paz que se está portando mal. Qué raro, Paz, me dice papá, vos que sos tan buenita, y me acaricia la cabeza. Vos siempre apañándola, dice mamá. Papá se encoge de hombros. Me sirve un café, Rosaura, por favor, pide. Sí, señor, ya lo tengo preparado, contesta Rosaura tendiéndole una taza. Yo ya no sé cómo soy ni cómo estoy. Por suerte las lágrimas me pararon.
Mamá entra al cuarto y yo tengo la mano adentro del pantalón del piyama. ¿Qué hacés?, me pregunta. Yo saco rápido la mano y me quedo callada. ¿Adelante o atrás?, me pregunta. Sigo callada. Entonces me huele la mano. Adelante, dice. La cara se me pone caliente y no sé qué hacer. Seguro es porque te picaba, ¿no?, ¿sabés qué vamos a hacer?, te voy hacer un baño de asiento. Me lleva al baño llena el bidet y me obliga a sentarme. ¡Ay!, grito porque está muy caliente. Ella echa un líquido en el agua y ahora me arde, me arde mucho. ¡Ay!, vuelvo a gritar y aunque trato de salir ella me sostiene por los hombros. Después de un rato me saca y me seca. Ya está, dice, no te va a volver a picar. Yo creía que me tocaba porque me gustaba pero mamá tiene razón seguro que era porque me picaba. Ahora me arde pero no me pica. Qué suerte porque si no me pica y mamá dijo que nunca más me va a picar no me voy a tener que tocar más.
Qué locura esta madre tan, pero tan metida e insufrible...
ResponderBorrarInsufrible!
BorrarInsufrible!
BorrarEsta señora saca lo peor de mí…
ResponderBorrarNecesitamos que se lo saque a Paz, y que reaccione!
BorrarPor dios! Qué metida! 🤦🏼♀️
ResponderBorrarHay madres peor que las de una!
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