lunes, 6 de octubre de 2025

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Hoy es el primer día de clases. La maestra me agarra de la mano y me hace entrar al aula. La llamo a mi mamá pero ella me dice que ya soy grande que me tengo que quedar sola. Cuatro tengo. Los Juanes siempre me dicen que soy chiquita que no puedo entrar que no entiendo que no puedo mirar que me vaya. Otras nenas les piden a sus mamás y las mamás entran. Pero mamá dice que no con la cabeza y cuando ella dice que no… Muchas mamás están pegadas a la pared pero la mía se quedó en el pasillo. Hasta que me hace chau con la mano y se va. A mí me da miedo. Mucho miedo. A lo mejor no vuelve más. Una nena dice se hizo pis y yo miro para abajo y veo un charco. Entonces cierro los ojos y me tapo las orejas con las manos. Ahora no veo  no escucho no estoy. No soy.


Me vino a buscar Rosaura, pensé que iba a venir mamá. Por suerte la bombacha ya se me secó. ¿Cómo te fue?, me pregunta y yo le contestó: muy bien. La maestra la llama y le habla. Para mí que le contó. Rosaura viene me da la mano y vamos caminando como si nada. Otra cosa le habrá dicho. Cuando llegamos a casa me dice: qué te parece si nos vamos a bañar. Yo escucho el agua cayendo en la bañadera y empiezo a sacarme la ropa. Entonces entra mamá con la cartera colgada del codo como siempre. ¿Por qué te estás bañando a esta hora?, me pregunta. A mí se me para el corazón del susto y me quedo callada pero Rosaura dice: pisó un charco y se salpicó toda. Siempre tan torpe vos, dice mamá y por suerte sale. Rosaura me guiña un ojo y me ayuda a meterme en el agua. Está tibia. Me salvé, esta vez me salvé. Trato de guiñarle el ojo pero no me sale.

 

Benja está en el pasillo. Mamá sale del cuarto con las sábanas hechas un bollo entre los brazos. Siete años y te seguís piyando, así nunca te vas a poder casar. Yo no entiendo por qué le dice eso si los grandes nunca se hacen pis. A lo mejor Benja no sabe y por eso llora. Encima mamá lo sacude del hombro y le dice: para de llorar, los hombres no lloran. Benja trata pero no puede entonces mamá lo sacude más fuerte. Tus hermanos tienen razón, sos un mariquita.

 

Estamos todos alrededor de la mesa. Rosaura sirve el pescado. Primero a papá, después a mamá, los Juanes, Benja y por último a mí. No tengo hambre, digo porque a mí me da asco el pescado, entonces Rosaura me pone el filet más chiquito en mi plato. Ese es para los que repiten, Rosaura, por favor sirvale un filet como corresponde. Yo agarro el tenedor pero cuando me acerco el pescado a la boca el olor me da arcadas. No empecemos con el numerito, Paz, me dice mamá. No me gusta, digo. Estás confundida, Paz, siempre te gusto  el pescado, y agarra mi tenedor y me lo acerca a la boca. Yo cierro los ojos y trago. ¿Viste que te gusta?, decí me gusta el pescado. Todos dejan los cubiertos y me miran. Los Juanes se hacen gestos entre ellos. ¿Estás muda o estás sorda?, me pregunta mamá, entonces digo: me gusta el pescado. ¿Viste que te gusta? Mamá me encaja otro bocado. Trago como puedo. Decí de nuevo me gusta el pescado, me ordena. ¡Basta!, grita papá. Entonces repito: me gusta el pescado, me gusta el pescado. Papá arruga la servilleta y se levanta de la mesa. Vos siempre armando lío, dice mamá. Los Juanes ya no se sonríen y a Benja le caen las lágrimas. Agarro el tenedor y me como todo. A lo mejor mamá tiene razón y es cierto que ahora me gusta el pescado

 

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