Alcanzame
la toalla pide. Benjamín le tiende la toalla con capuchón de
pato. Yo quiero una así dice. Será tu regalo de cumpleaños bromea
ella. La nena gorjea. Está contenta, piensa ella, porque yo estoy contenta. El
timbre suena. Qué raro dice ella. Deja a la beba con su hermano y se
apresura a atender. Por la mirilla descubre a su madre. El corazón le da un
vuelco. Abre. Se me hizo tarde se excusa la madre mientras la besa una
locura el tránsito; traje empanadas informa al tiempo que le tiende un
paquete. ¿Tarde para qué? pregunta ella, irritada. Irritación que crece
cuando la madre exclama ¡para bañar a la nena!, me avisó Pedro que estarías
sola. Ya la bañé. ¿Pudiste? Ella siente que pierde consistencia,
deviene en una ameba. Desde el baño se escuchan voces. ¿Quién está?
pregunta su madre. Ella baja la vista al contestar Benja. La expresión
de la madre se endurece. ¿Qué hace Benjamín aquí? Vino a visitar a su
sobrina. La mujer hace un gesto extraño. Benjamín aparece con la nena
alzada. Buenas noches, mamá. Buenas noches, no sabía que estabas en Buenos
Aires. Llegué hace un par de días, me voy el domingo. ¿Tan pronto? pregunta
ella. Sí, el martes es el cumpleaños
de Fabián. Cierto, como el de Luján acota ella. La madre los
observa en silencio. Te diría que vinieras el sábado a cenar, pero creo que
tu padre tiene reunión en el Rotary. No te preocupes, para fin de mes vendré
con Fabián. Se verá dice la mujer y luego agrega ya que estás acompañada
mejor me voy, a papá no le gusta cenar solo. Se acerca, besa a los tres y
dice les dejo la comida resuelta al tiempo que deposita la bolsa
que aún sostenía, sobre la mesa. Ella piensa que debería insistirle para que se
quedara, pero el aire se corta con cuchillo, entonces solo dice gracias,
mamá. En cuanto la puerta se cierra Benjamín comenta mamá no cambiará
jamás, no sé cómo la aguantás. Mamá es así intenta ella justificarla me
ayuda mucho con la nena. ¿Te ayuda o te avasalla?, a mí no me engañás, conozco
bien el paño. Ella se queda reflexionando. Yo ya tampoco la aguanto confiesa.
¡En buena hora! exclama Benja sonriendo y luego pregunta ¿qué hago
con este paquetito?, se durmió. La acuesto y cenamos dice ella alzando a la
beba. Él observa la bolsa. Son de El Noble Repulgue informa
mientras la agarra todavía están tibias; algo bueno hizo mamá, aunque ni
siquiera las hizo ella, siempre elige lo mejor. ¡Benja, no seas malo! exclama
ella riendo. Mientras toman el café, las empanadas terminadas, Benjamín le
pregunta Paz, ¿vos sos feliz? Ella se queda desconcertada. Es una
pregunta demasiado grande contesta para ganar tiempo. De acuerdo,
reformulemos, ¿estás satisfecha con tu vida? Ella se toma unos segundos
antes de decir si soy sincera conmigo misma debiera contestarte que no. ¿Qué
es lo que está mal? ¡Yo! se escapa de su boca antes siquiera de pensarlo.
Él la mira con intensidad. ¡Yo que no sirvo para nada! Han hecho un
excelente trabajo. ¿Quiénes?, no te entiendo. Mamá y Pedro; convencerte
de tu inutilidad es el mejor recurso para manejarte; mamá te tocó en el reparto
pero a Pedro lo elegiste vos. ¡Lo eligió mamá! le sale de las vísceras.
Benjamín se agarra la cabeza. Cuándo vas a reaccionar, hermanita; cuándo vas
a tomar el timón de tu propia vida. Paz llena nuevamente las tazas. ¿Lo
querés? Ella se queda pensando. ¿Lo quiere?, ¿está enamorada?, ¿lo estuvo
alguna vez? Se escucha el ruido de la puerta abriéndose. Ella se incorpora como
un resorte. Benjamín permanece sentado. Buenas noches dice Pedro. Benjamín
vino a ayudarme se disculpa ella mientras le da un beso en la mejilla. Sí,
tu madre me avisó comenta él mientras le tiende la mano a su cuñado.
Benjamín se incorpora. Ya me voy informa. Te acompaño dice ella. No
hace falta, ya le pedí al portero que le abra. Caminan juntos hacia la puerta. Gracias por
venir dice ella. Nos hablamos él. Intercambian un beso. Él sube al
ascensor. Ella cierra la puerta. Pedro, muy serio, la mira. No me gusta que
la nena esté con tu hermano dictamina. ¿Por qué? Es muy chiquita, se
puede contagiar algo. Una ira repentina le sube a Paz desde el abdomen. ¿Qué
le puede contagiar mi hermano?, ¿SIDA porque es gay? Se escucha y no se
reconoce. Se escucha y se asusta porque la
mirada de Pedro se torna…, busca la palabra…, oscura. Te hace mal
estar con él, te ponés agresiva; me contó tu madre que a ella la atacó y que
vos no la defendiste. ¿Qué decís?, la que siempre lo trata mal a Benja es ella;
es ella la que no lo acepta. Pedro se encoge de hombros. Mejor lo
dejamos aquí dice de mala manera y sale
Voto porque Benjamin se quede a vivir con ella!
ResponderBorrarNo creo que Pedro acepte...
BorrarQue deje a ese marido, por favor!!!
ResponderBorrarSi hay alguien que puede ayudarla es él...
ResponderBorrarGracias por esta historia que nos enseña a no abandonarnos. Sé que Paz no se va a abandonar. Está aprendiendo a ser ella misma, a ocupar su lugar y a poner límites.
ResponderBorrar