lunes, 20 de octubre de 2025

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Alcanzame la toalla pide. Benjamín le tiende la toalla con capuchón de pato. Yo quiero una así dice. Será tu regalo de cumpleaños bromea ella. La nena gorjea. Está contenta, piensa ella, porque yo estoy contenta. El timbre suena. Qué raro dice ella. Deja a la beba con su hermano y se apresura a atender. Por la mirilla descubre a su madre. El corazón le da un vuelco. Abre. Se me hizo tarde se excusa la madre mientras la besa una locura el tránsito; traje empanadas informa al tiempo que le tiende un paquete. ¿Tarde para qué? pregunta ella, irritada. Irritación que crece cuando la madre exclama ¡para bañar a la nena!, me avisó Pedro que estarías sola. Ya la bañé. ¿Pudiste? Ella siente que pierde consistencia, deviene en una ameba. Desde el baño se escuchan voces. ¿Quién está? pregunta su madre. Ella baja la vista al contestar Benja. La expresión de la madre se endurece. ¿Qué hace Benjamín aquí? Vino a visitar a su sobrina. La mujer hace un gesto extraño. Benjamín aparece con la nena alzada. Buenas noches, mamá. Buenas noches, no sabía que estabas en Buenos Aires. Llegué hace un par de días, me voy el domingo. ¿Tan pronto? pregunta ella.  Sí, el martes es el cumpleaños de Fabián. Cierto, como el de Luján acota ella. La madre los observa en silencio. Te diría que vinieras el sábado a cenar, pero creo que tu padre tiene reunión en el Rotary. No te preocupes, para fin de mes vendré con Fabián. Se verá dice la mujer y luego agrega ya que estás acompañada mejor me voy, a papá no le gusta cenar solo. Se acerca, besa a los tres y dice les dejo la comida resuelta al tiempo que deposita la bolsa que aún sostenía, sobre la mesa. Ella piensa que debería insistirle para que se quedara, pero el aire se corta con cuchillo, entonces solo dice gracias, mamá. En cuanto la puerta se cierra Benjamín comenta mamá no cambiará jamás, no sé cómo la aguantás. Mamá es así intenta ella justificarla me ayuda mucho con la nena. ¿Te ayuda o te avasalla?, a mí no me engañás, conozco bien el paño. Ella se queda reflexionando. Yo ya tampoco la aguanto confiesa. ¡En buena hora! exclama Benja sonriendo y luego pregunta ¿qué hago con este paquetito?, se durmió. La acuesto y cenamos dice ella alzando a la beba. Él observa la bolsa. Son de El Noble Repulgue informa mientras la agarra todavía están tibias; algo bueno hizo mamá, aunque ni siquiera las hizo ella, siempre elige lo mejor. ¡Benja, no seas malo! exclama ella riendo. Mientras toman el café, las empanadas terminadas, Benjamín le pregunta Paz, ¿vos sos feliz? Ella se queda desconcertada. Es una pregunta demasiado grande contesta para ganar tiempo. De acuerdo, reformulemos, ¿estás satisfecha con tu vida? Ella se toma unos segundos antes de decir si soy sincera conmigo misma debiera contestarte que no. ¿Qué es lo que está mal? ¡Yo! se escapa de su boca antes siquiera de pensarlo. Él la mira con intensidad. ¡Yo que no sirvo para nada! Han hecho un excelente trabajo. ¿Quiénes?, no te entiendo. Mamá y Pedro; convencerte de tu inutilidad es el mejor recurso para manejarte; mamá te tocó en el reparto pero a Pedro lo elegiste vos. ¡Lo eligió mamá! le sale de las vísceras. Benjamín se agarra la cabeza. Cuándo vas a reaccionar, hermanita; cuándo vas a tomar el timón de tu propia vida. Paz llena nuevamente las tazas. ¿Lo querés? Ella se queda pensando. ¿Lo quiere?, ¿está enamorada?, ¿lo estuvo alguna vez? Se escucha el ruido de la puerta abriéndose. Ella se incorpora como un resorte. Benjamín permanece sentado. Buenas noches dice Pedro. Benjamín vino a ayudarme se disculpa ella mientras le da un beso en la mejilla. Sí, tu madre me avisó comenta él mientras le tiende la mano a su cuñado. Benjamín se incorpora. Ya me voy informa. Te acompaño dice ella. No hace falta, ya le pedí al portero que le abra.  Caminan juntos hacia la puerta. Gracias por venir dice ella. Nos hablamos él. Intercambian un beso. Él sube al ascensor. Ella cierra la puerta. Pedro, muy serio, la mira. No me gusta que la nena esté con tu hermano dictamina. ¿Por qué? Es muy chiquita, se puede contagiar algo. Una ira repentina le sube a Paz desde el abdomen. ¿Qué le puede contagiar mi hermano?, ¿SIDA porque es gay? Se escucha y no se reconoce. Se escucha y se asusta porque la  mirada de Pedro se torna…, busca la palabra…, oscura. Te hace mal estar con él, te ponés agresiva; me contó tu madre que a ella la atacó y que vos no la defendiste. ¿Qué decís?, la que siempre lo trata mal a Benja es ella; es ella la que no lo acepta. Pedro se encoge de hombros. Mejor lo dejamos aquí dice de mala manera y sale


5 comentarios:

  1. Voto porque Benjamin se quede a vivir con ella!

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  2. Gracias por esta historia que nos enseña a no abandonarnos. Sé que Paz no se va a abandonar. Está aprendiendo a ser ella misma, a ocupar su lugar y a poner límites.

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