viernes, 31 de octubre de 2025

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Ema dio pésima noche. Es que yo estoy mal, piensa Paz mientras la amamanta, pero ahora no estoy mal con la nena, estoy mal conmigo y ella se da cuenta. Todavía no decidió si irá a lo de su hermano. Mi único hermano es Benja, decide, los Juanes solo son los hijos de mamá y papá. No tengo ganas de ir, piensa, ¿debiera tener ganas de ir?, ¿debiera ir?, ¿debo ir? Debe pero no quiere, Debe. Toda una vida comprometida con el deber. Comer con la boca cerrada. No decir malas palabras. Agarrar bien los cubiertos. No pasar el pan por el plato. No inclinarlo cuando toma la sopa. Decir gracias y por favor. Perdón, sobre todo. Comer lo que le sirvan, aunque no le guste. Hacer las tareas en tiempo y forma. Sacar buenas notas, de ocho para arriba en todas las materias, sin excepción. No contar nada de lo que sucede puertas adentro. Ir a misa. Confesar y comulgar. Restringir sus amistades. Acatar todas las indicaciones de los mayores. ¿Debe considerar mayores, ahora, a su marido y a su madre? Tiene que decidir si irá a lo de Juan Cruz. Nordelta para colmo. Y decidir, es para ella el más difícil de los verbos. Ama a su hijita, pero no está muy segura de haber decidido tenerla. Pedro consideró que ya era hora de encargar un hijo y ella no encontró argumentos para oponerse. Ni motivos económicos, ni una carrera por delante. Era el paso que seguía a todos los que había ido dando. Se sentía vacía, además. Sin ningún proyecto personal. Sin amigas. Benjamín lejos. ¿Tuve a mi hija porque estaba aburrida?, se plantea. ¿Deseó casarse con Pedro? ¿Lo deseó a Pedro? ¿Lo eligió a Pedro? ¿Ella lo eligió?

 

Para mi cumple me regalaron un diario. Hoy voy a empezar a usarlo. Querido diario, escribo, todavía no sé si le voy a poner un nombre. Los diarios no son personas, pero uno puede hablarles como si fueran personas. Más todavía porque a las personas no se le pueden contar todas las cosas. Yo no le cuento nada a nadie, en realidad, solo un poco a Benja. Querido diario, pongo, el sábado cumplí trece años, y paro. Le tendría que contar que me gusta Nicolás. Pero no sé si me animo. Después me acuerdo que el diario tiene una llavecita entonces escribo: en el recreo largo Marcelo, que es el mejor amigo de Nico, me preguntó si me gustaba. Yo le contesté que él no tenía que preguntarme nada entonces Marcelo se sonrió raro y dijo: si no dijiste que no es que sí y se fue. Yo me quedo con el corazón a los golpes y toda colorada. Por suerte sonó el timbre.

 

Querido diario: Hoy mi mamá me preguntó si quería acompañarla a la casa de su amiga Susana. Yo le contesté que tenía mucha tarea que, además de que no tenía ganas, es cierto. Entonces cambió el tono y me dijo: vestite linda, salimos en diez minutos. A mí me da rabia que me pregunte cuando ella ya lo tenía decidido, pero igual me puse la pollera que me compró ayer, sin que yo me la probara siquiera, total ella me sabe el cuerpo de memoria. Fuimos en el auto y me dejó sentarme adelante. Mientras manejaba me contó que Susana tiene un hijo. Le pregunté por qué nunca lo habíamos visto y me dijo que porque es cadete, en la semana está en el Colegio Militar. Hoy tiene franco porque es su cumpleaños. Dieciocho cumple. Me acordé del hermano de Sofía, es cadete, lo vi en varias fiestas. Tiene el pelo muy cortito y cuando me vio me dio la mano. Qué ridículo. La cosa es que cuando llegamos nos sentamos los cuatro a tomar el té. Las que más charlaron fueron ellas, por supuesto. Cuando nos despedimos el chico me dio la mano y me preguntó si me podía llamar. Por supuesto, contestó mamá, pedile a tu madre el número. En el auto de vuelta mamá me preguntó si me había gustado. Le dije que casi no había hablado con él y que, además, es muy grande para mí. Me imagino que no te estará gustando un mocoso de trece, dijo, las mujeres maduran mucho antes que los varones; además no se te ocurra enamorarte de un compañero, eso altera los estudios y siempre termina mal. Me quedé pensando en si mi mamá tiene poderes. Si no cómo se dio cuenta de que me gusta Nico. ¿Se me notará en la cara? Porque vos tenés llavecita, diario, imposible que te haya leído. Es imposible, creo.

 

Querido diario: Hoy me llamó Luis María, que así se llama el cadete. Me invitó a la fiesta de fin de año. No supe qué decirle. Todavía no le conté a mamá. Sí a las chicas que se volvieron como locas. El sueño de todas. ¡La fiesta del Colegio Militar y con un cadete del último año! No sé qué voy a hacer. No me gustan los militares. No tengo ganas. Hoy estaba en el patio repasando la lección de historia con Leticia y se acercaron Nicolás y Marcelo. ¿Van al asalto de Mercedes?, preguntó Marcelo. Yo sí, contestó Leticia.  Yo también, dije, aunque todavía no me animé a pedirle permiso a mamá. A ella no le gusta Leticia. En realidad, no le gusta ninguna de mis compañeras. Ni hablar de los varones.

 

Querido diario: Me contó mamá que Susana le comentó que su hijo me había invitado a la fiesta. ¡Qué honor!, dijo, ya pedí turno con la modista, tendrás que hacerte un vestido largo. No pude decirle que no. Dicen que son fiestas espectaculares. Yo prefiero los asaltos.

 

Diario mío: hoy Nicolás me mandó una cartita preguntándome si quiero ser su novia. Me gusta mucho, pero a lo mejor mamá tiene razón y es muy chico. ¿Vos qué me aconsejás? Le escribí que lo tenía que pensar y que le contestaba en el asalto. Tan lindos ojos tiene y ese pelo… Mamá no sabe que me gusta, pero el otro día comentó que es un melenudo, que si fuera su hijo le pasaba la cero. Es cierto, todos los Juanes usan el pelo bien corto. Benja, no.

 

Querido diario: Estoy desolada. Mamá no me deja ir al asalto, dice que no le gusta el “elemento”. A veces pienso que te lee. Pero eso es imposible, yo siempre me llevo la llavecita. No sé qué le voy a inventar a Mercedes. Y con Nico… eso menos sé.

 

5 comentarios:

  1. Que castrados , mala y egoísta esa madre, y paz pobre que poca decisión, son olores qué mi papá yo.

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  2. Da pena que no evolucionó nada desde la niñez. Sus pensamientos son copia fiel de lo que antes escribía en su diario.

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