Entramos al comedor. Mamá ubicó a Pedro a mi lado, por supuesto. Benja no está, él nunca está los sábados. Mi padre y Salvador, el marido de Elisa, de gran charla. Despotrican contra el gobierno. Pedro se suma a la conversación. Se ve que está informado, yo no entiendo nada. Mamá y Elisa también participan. Yo me siento una tonta. Mamá tenía razón: Pedro es muy buen mozo, como dice ella. Alto, cabello oscuro y ojos claros. Pero demasiado formal para mi gusto. No tiene un solo pelo fuera de lugar. Saco de tweed como los otros dos hombres. Me aburro. Me aburro mucho. Yo debiera estar en la fiesta de Marisa. Bailando con Martín. No en esta cena de adultos. Cuando terminamos vamos a tomar café en el living. A mí no me gusta el café pero tomo igual para no sentirme más mocosa todavía. Pedro se sienta junto a mí y me pregunta por la escuela. Es simpático. Linda sonrisa. Yo entonces le pregunto por la facultad. Derecho estudia. Le cuento que Juan Cruz también es abogado y que Juan Mateo empezó, pero se pasó enseguida a Relaciones Internacionales. Como le llama la atención le cuento que mi abuelo paterno era diplomático, llegó hasta embajador. Le pregunto qué grupo le gusta y me dice que no tiene tiempo para escuchar. A lo sumo música clásica mientras estudio. Y después ya no sé de qué hablar. Por suerte papá le hace una pregunta y el tiempo va pasando. Aprovecho y me levanto. Me meto en mi cuarto. Un rato después aparece mamá y me dice que soy una maleducada. Bajo con ella. Ya se están despidiendo. Pedro me besa en la mejilla y me dice que fue un gusto conocerme, que seguramente pronto nos veremos. Como lindo, es lindo. Pero muy grande y demasiado serio. No sé por qué se le metió en la cabeza a mamá.
Martín me llamó por teléfono y me preguntó si quería ir al cine el sábado. Pero mamá me había avisado ayer que nos invitó a cenar Elisa. Le dije a Martín que lo dejábamos para el fin de semana próximo. Me parece que no le cayó bien porque me dijo que ya veríamos. Tiene razón en enojarse. Me muero por verlo, pero para mí que no va a insistirme más. Soy una idiota por obedecer siempre a mamá. Le voy a decir que la termine con Pedro. Que no se meta más.
Me agota cada episodio. Me siento la protagonista de la historia. Agobiada y con instintos asesinos!
ResponderBorrarConfiemos que al recordar tantos episodios algo fermente dentro de Paz...
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