viernes, 14 de noviembre de 2025

27

 


La nena se despertó a las cuatro. La amantó y se durmió enseguida. Cuando, a las siete, escucha que Pedro se levanta y va al baño, ella se dirige a la cocina a prepararle el desayuno. Él entra y le da un beso en la mejilla. Buen día dice. Ella le alcanza las tostadas recién hechas y el café humeante. Se sirve, también. Está tensa. Espera algún comentario incisivo, pero él no hace alusión a lo acontecido a la noche. Habla de un caso que tiene entre manos. Cuando se despide, con otro beso, le pregunta ¿qué vas a hacer hoy? Aún no sé contesta ella. Pero sí que lo sabe.

 

Está comiendo una ensalada cuando suena su celular. Benjamín. ¿Podés hablar? pregunta. Te llamo enseguida contesta ella. Se lava las manos, pasa por el cuarto de la nena, verifica que duerme, se arrellana en el sillón y lo llama. ¿Cómo andás? pregunta su hermano me dejaste preocupado. Estoy bien, bastante bien, me estoy entendiendo mejor con tu sobrina. ¿Y con tu marido? Le sorprende la ironía en el tono. Ironía habitual en su discurso, pero de la cual su hermano históricamente la excluye.  No sabe qué contestarle por eso no le contesta. ¿Estás ahí? chequea Benja. Estoy contesta ella. Se hace un silencio molesto. ¿Cómo estás? insiste Benja. Como por arte de un ventrílocuo, las palabras acuden a su boca sin que sean suyas. Me quiero separar dice y cierra los ojos.

 

Estoy en el banco largo jugando a las Barbies con Benja. Papá y mamá vienen al jardín y se sientan en la mesita redonda. En cuanto los ve, Benja sale corriendo y se sube a un árbol. Rosaura les trae dos tacitas, seguro de café, porque siempre toman café. Yo sigo jugando, parece que no me vieron. ¿Qué novedades?, le pregunta mamá. Me llamó Victoria Lezica, quiere empezar el juicio de divorcio, mañana pasará por mi despacho. ¿Cómo?, ¡qué barbaridad!, ¿por qué?, pregunta mamá y me doy cuenta de que está muy enojada. Adulterio, contesta papá y yo no sé qué es eso, pero suena a grave. Si se separaran todos los matrimonios infieles ya no existirían parejas. No es solo eso, Rosario, hace mucho tiempo que se llevan mal; vamos a aducir al adulterio, pero hace años que ella quiere separarse, no lo hizo por lo económico, así que la infidelidad le vino como anillo al dedo. Insisto en que es una barbaridad, Esteban, dice mamá, cada vez más enojada, los matrimonios no se rompen, eso se jura ante el altar, qué va a pasar con los pobres hijos, todavía son chicos, una vergüenza; ya sé que para vos es una clienta pero debieras convencerla de que siga aguantando, las parejas se sostienen con paciencia. Vivimos de mis clientes, Rosarito, no es mi rol el de consejero matrimonial. Si yo no te hubiera tenido paciencia…, dice mamá y se para. Se para y se va. Papá mueve la cabeza y sigue tomando su café.

 

¿Qué dijiste? le pregunta su hermano y ella abre los ojos.  Nada, no me hagas caso, Benja, ni sé lo que digo, locuras de puérpera. Creo que por fin estás cuerda; llamaba para avisarte que voy para Buenos Aires la semana próxima, seguramente el miércoles; al final Fabián no podrá acompañarme, operaron a la madre de urgencia, casi peritonitis hace una pausa y con voz agria agrega mamá va a lamentar no poder conocerlo. ¡Yo sí que lamentaré no verlo! exclama ella y no lo digo de compromiso. Ya lo sé, Paz; Fabián tenía muchas ganas de conocer a Ema; lo inundo de fotos, a él le encantan los chicos. Necesito tanto hablar con vos descubre ella. Ya nos atiborraremos de charlas promete él anda comprando varios kilos de café, de especialidad, eh. Ambos ríen. Cuando cortan ella se deja caer en el sillón y cierra los ojos un buen rato. Los abre para mandarle un mensaje a Laura.

 

6 comentarios:

  1. Amo cuando los pensamientos de Paz se le escapan por la boca sin darse cuenta. Sentir en voz alta escapan la receta para hacerse cargo.

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  2. Me alegro que Paz empiece a despegar quizás con ayuda de Laura y su hermano.Presiento que va a costar ese camino, pero . . .

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  3. Le hace mucha falta Benjamín en su vida, su gran aliado.

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