miércoles, 17 de diciembre de 2025

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Benja, tengo una gran noticia, ¿por qué no te venís? le anticipó a Benjamín. En un rato llegará. Paz se cambia la remera, se pinta los labios y se perfuma. Su hermano lo apreciará, siempre fue muy observador. Pasa por el cuarto de la nena y comprueba que sigue durmiendo. Va a la cocina y prepara la Volturno. Cuando escucha el timbre, enciende la hornalla y va a atender. Hola, hermanita la saluda Benja mientras la abraza. Luego se saca el abrigo y dice muero por un café. En eso estoy informa ella. Minutos después, sentados ante la mesa de la cocina, Benjamín dice soy todo oídos, ¿cuál es la noticia? Ella sonríe con picardía, inspira elevando los hombros y anuncia voy a empezar a trabajar. ¡Esa sí que es la noticia del año! exclama Benja, apoya la taza, se levanta y la abraza. Ella le cuenta. Él hace preguntas, requiere detalles. Excelente concluye. Nunca hubiera podido hacerlo sin tu empujón. Van por el segundo café cuando ella le pregunta ¿la llamaste a mamá? La expresión de Benjamín muta. Sí, pero me dijo que tenía unos días muy complicados; que me avisaba cuando pudiera; aún estoy esperando. A ella se le hace un agujero en el estómago. Está buscando un argumento para justificarla cuando decide que no, no hay justificación posible. Se limita a menear repetidamente la cabeza. Mamá no va a cambiar más dice su hermano estúpido yo, que aún me ilusiono con que me acepte. Ella no dice nada, sin embargo, toma una decisión. Esta no te la voy a dejar pasar, mamá, aunque te ofendas y no vengas a cuidar a la nena. Ella puede tolerar ser lastimada, pero el dolor de Benja supera sus propios límites. No te la voy a dejar pasar, se reitera.

 

En cuanto su hermano se va, Paz llama a su madre. ¿Te podrás dar una vuelta? le sugiere. Cuando un par de horas después escucha el timbre, el corazón se le agita. ¿Se animará? Están tomando un café cuando pregunta ¿hablaste con Benjamín? Ella percibe el leve gesto de fastidio de su madre. Porque sí, ella tiene un catálogo de gestos, expresiones, interjecciones que tanto le dicen. A buen entendedor… Sí contesta su madre mientras busca o simula buscar algo en su cartera. ¿Se encontraron?, sé que Benja tenía ganas de verte. Al final no responde su mamá no coincidimos con los horarios. Claro, en tu apretada agenda no encontraste ni un huequito para ver a tu hijo; no me imagino, dentro de unos años, a Ema pidiéndome una cita y yo negándosela. ¡Me dijiste que querías verme y vine al instante! Ella sonríe. Voy a ser cruel, se dice y luego da la estocada pero yo nos soy gay. No empecemos, Paz, o me voy. Ella, sorprendida de sí misma, la agarra de la muñeca. No, hoy vas a escucharme. Su madre se desprende del contacto. No puedo entender tu actitud, mamá, estamos en 2004 no en el 1800; en los Países Bajos y en Bélgica ya permiten casarse a los homosexuales. ¡A mí que me importa!, estamos en Argentina. Veo que al menos reconocés que ese es el motivo por el cual no querés ver a tu hijo, solés poner tantas excusas… ¡No es que no quiero verlo, no puedo, vos no me entendés! grita la madre levantándose. Ella va a detenerla cuando se arrepiente. Hice lo que pude, intenta disculparse. El corazón le retumba, las manos le sudan. Ema se despertó con los gritos. Ella se encamina al cuarto. Su madre, hacia la puerta de salida.

4 comentarios:

  1. Paz debería intentar tocar ese tema con más sutileza. También hay que entender a su madre que es de otra época y no tiene herramientas emocionales para tomar con naturalidad lo que ella sí puede. De todas maneras nada justifica su crueldad.

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  2. Ese tipo de madre nunca va a aceptar algo que no le guste o que se salda de su control.

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