lunes, 15 de diciembre de 2025

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Su madre llega, paquetito en mano. ¿Té o café? pregunta ella. contesta la madre ya son las cinco. Ella sonríe, sus ritos. ¿De qué te reís? De nada, mamá. ¿La nena? Duerme, duerme desde las dos; está haciendo tirones largos. Ya sentadas en el sillón del living la madre pregunta ¿qué querías decirme? Te tengo que pedir un favor arranca ella, palmerita en mano. Por supuesto. Necesito que Teresa venga tres veces por semana dice ella. ¿La nena te está dando mucho trabajo? No, no es eso; cada vez me arreglo mejor. ¿Entonces? Ella inspira hondo. Quiero empezar a trabajar dice de un tirón. La madre deposita la taza sobre la mesita baja. Arquea las cejas y pregunta ¿para qué? A ella le sobreviene un súbito cansancio, sin embargo, replica ¿cómo que para qué?; se supone que los seres adultos trabajan. Cuando lo precisan dictamina su madre y a menos que me haya perdido algo, tu marido puede mantenerte con holgura; cada vez tienen más trabajo, según me hace saber tu padre. Ahora es ella quien apoya la taza. No es por el dinero, mamá, aunque en el fondo sí; necesito ganar mi propio dinero para no sentirme una inútil. Pues yo nunca he trabajado, pero lejos estoy de sentirme una inútil afirma su madre con voz áspera. Esa voz que ella tanto conoce y que no augura acuerdos. Sin embargo, esta vez no cederá. No estoy hablando de vos, mamá, sino de mí; siempre diste por descontado que lo bueno para vos, por carácter transitivo, era bueno para mí; pero en realidad, lo que querías era que lo que yo hiciera te fuera funcional a vos. No trates de enredarme con palabras, Paz, solo intento averiguar a qué se debe esta súbita necesidad de ganar dinero. Ella cierra los ojos. De acuerdo dice, los abre y eleva el mentón ¿podés cederme a Teresa otro día?; de todos modos, aún no lo hablé con ella, no sé si aceptará; pero no quise pasar por encima tuyo, por eso esta charla; no te estoy pidiendo autorización, mamá, ya estoy grande, solo estoy pidiendo tu apoyo; si no, lo solucionaré de otra manera. Ella se escucha y desconfía de que las palabras sean suyas. Me animé, evalúa. Su madre la mira con dureza. Todavía no me contaste en qué vas a trabajar dice  al cabo de un buen rato. Ella repite la información. Graciana tenía que ser masculla la madre. Ella prefiere simular que no la escuchó, no quiere entrar en pelea. No le conviene, además, porque precisa a Teresa. ¿Qué opina Pedro de todo esto? A ella le llama la atención que madre y marido no se hayan comunicado ya. Pedro estuvo lento, piensa, pero solo dice no le gusta, pero respeta mi deseo; él es el principal interesado en resolver el tema con Teresa porque no quiere que tenga que trasladar a Ema. Su madre se saca y se pone los anillos. Está nerviosa, piensa ella, su aliado le falló. Como su mamá no responde ella agrega Graciana me ofreció que la lleve para que la cuide Aurora, su empleada. Su madre tamborilea el índice derecho sobre su frente. No sabe qué decirme, dictamina. No estoy de acuerdo reitera pero sacar a la nena y exponerla al contagio con otros chicos sería una inconsciencia dice y luego calla. ¿Entonces? Comentale a Teresa a ver qué opina. Gracias, mamá dice ella. Lo hago por Ema. Gracias en su nombre, entonces. Su madre hace un gesto despectivo y luego pide ¿me servís otro té?

 

Hola, mamá dice ella te quería contar que ya hablé con Teresa; quedamos en que vendrá a casa lunes, miércoles y viernes. Silencio. Ella juega con el cable del teléfono. ¿Te parece bien? Se me complica, pero qué otro remedio. Yo la preciso hasta las dos, a más tardar; a lo mejor puede ir esas tardes a tu casa. Ya me voy a arreglar. Silencio. ¿Cuándo comenzás? La semana próxima, hoy me saqué leche y se la ofrecí en mamadera por las dudas. Silencio. ¿Estás ahí? No, soy un fantasma replica su madre. Silencio. ¿Entonces todo en orden? Así parece. Silencio. Ella está por saludar cuando la madre agrega estuve pensando que los primeros días puedo ir para darle una mano a Teresa. A ella los ojos se le llenan de lágrimas. Se acuerda de Tincho, de Laura y de su madre. Carraspea. Muchas gracias, mamá, me quedaré más tranquila; a la nena le gusta estar con vos; te conocé bien. El que va a protestar es tu padre; está muy demandante últimamente, parece un chico. Ambas ríen. Antes de colgar ella repite gracias, mamá. Hablamos para combinar dice su madre. Mi mamá me cuida.

5 comentarios:

  1. Ufff no podía salir completo! La mamá con la nena noooooo!

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  2. "No estoy hablando de vos, sino de mí, mamá ". POR FIN!!!

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  3. Igualmente, no me cierra este repentino apoyo de la madre. Algo se trae entre manos.

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  4. Yo creo que cuando alguien abandona su lugar, los otros no tienen más remedio que posicionarse

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