La
profesora de psicología nos contó sobre el psicoanálisis. Freud, Lacan. Me
parece fascinante. Siempre sentí que hay algo que no está bien en mí. No soy
como las demás chicas. Leticia siempre dice que me falta pila. La mayor parte
del tiempo estoy triste. Sé que no tengo motivos, todo parece estar bien en mi
vida, pero yo me siento hueca, vacía. Vieja. Sí, soy una adolescente vieja. A
veces me da miedo porque siento que no tiene sentido seguir. La profesora habló
de la cura a través de la palabra, se trata exclusivamente de hablar. Entonces
me quedé pensando en que yo nunca pude hablar de lo que de veras me pasa, cómo
si todos me ven como una chica sin problemas que no da problemas. Me parece que
Leticia es la única que me percibe de verdad. Benja a veces me pregunta si
estoy bien. Yo le digo que sí porque no lo quiero preocupar, ya bastante tiene
él con lo suyo y con su enfrentamiento constante con mamá. Pero yo no estoy
bien. Estoy cada vez peor. Hoy me costó levantarme. Por eso estoy esperando que
mamá venga del té canasta, dijo que a las seis. Me asomo a la ventana para
poder agarrarla antes de que se ponga a organizar la cena con Rosaura. Ahí se
acerca un taxi. Sí, es ella. bajo las escaleras corriendo y le abro la puerta.
Necesito hablar con vos, le digo para no arrepentirme. Me mira sorprendida.
¿Pasó algo? Niego con la cabeza. Acompañame a mi cuarto y charlamos mientras me
cambio, propone. Cuelga el tapado en el placard, se saca los tacos altos y se
pone mocasines. Me estaban matando, dice y luego me pregunta ¿qué querías
decirme? Trago saliva, junto fuerzas y digo: quiero hacer terapia. ¡¿Qué?!, exclama.
No me siento bien y la profesora de psicología nos contó que hay un tratamiento
que me puede ayudar. Mamá se sienta. Lo único que falta es que en la escuela te
llenen la cabeza de pajaritos; a ver, ¿qué es lo que te pasa? Estoy triste,
digo. Mamá se para y comienza a caminar. Claro, la princesa está triste, ¿qué
tendrá la princesa?, se burla, se ve que no tenés problemas serios, triste,
estarás aburrida; a lo mejor si te pones a hacer algo por los demás se te pasa;
andá hablar con el padre Mario, contale y seguramente va a encontrar alguna
tarea en la parroquia en la que puedas ayudar; en mi tiempo cuando uno estaba
confundido hablaba con el cura no con un loquero; escúchame, Paz, en esta
familia, nadie necesita un psicólogo porque nadie está loco, arreglamos
nuestros problemas entre nosotros, así que si te ronda alguna preocupación no
tenés más que contármela a mí que soy tu madre, ¿quién podría conocerte y
entenderte mejor? Yo lo único que quiero es irme. Me maldigo mil veces por
haberle dicho algo, en qué cabeza cabe. Está bien, mamá, digo. Vení, dame un beso,
pide, ahora me voy a la cocina, pero cuando quieras charlamos con tiempo y me
contás qué te está pasando, ¿de acuerdo? Me acerco y le doy un beso. Gracias,
mamá, digo. Y salgo. A lo mejor mamá tiene razón y pronto se me va a pasar. A
lo mejor.
Me voy porque tengo una
cita en un estudio informa Benjamín mientras busca su abrigo no
me di cuenta de la hora. ¿Le cuento a mamá que estuviste? pregunta ella al darle un beso porque su madre
acaba de decirle que en un rato pasará a ver a la nena y ella no encontró cómo
negarse. Hacé lo que quieras, igual pienso llamarla la mira y con sorna
dice es mi madre, ¿no?, estará deseosa de verme. Ella lava las tazas del
café y ordena el living. Mamá se fija en todo, piensa. Y acierta porque cuando
media hora después aparece su madre, ni bien ve a la nena comenta ¿y este
vestidito? Se lo regaló Graciana, informa ella y percibe como su mamá
levanta las cejas e inclina levemente la cabeza. ¿Vino? pregunta su
madre. Sí, la semana pasada. Qué raro ella haciendo visitas familiares. Paz
lo deja pasar, no quiere escucharla hablar sobre su cuñada. Hoy tuve otra
visita opta por comunicar. ¿Quién? Tu hijo menor. Hijo que no se ha
dignado llamar a su madre. Me dijo que se iba a comunicar con vos. Su madre
ladea la boca. También podés llamarlo vos dice ella. Su madre la mira
con fijeza. Es él quien se fue a Rosario. Ella siente algo espeso que
trepa por su laringe pugnando por salir. Inspira y se dice: mejor no. ¿Por qué
no?, piensa después, ¿hasta cuándo no? Ese algo espeso logra franquear su
garganta. ¿Nunca te preguntaste por qué tuvo que irse? Ahora es de
sorpresa la expresión de su madre. De alerta, precisa. Consiguió un buen
trabajo. Como una fiera que huele sangre, ella comprende que no largará su
presa. Quizá se te olvidó que el trabajo que tenía aquí era mucho mejor.
Su madre le da la espalda y se dirige hacia el cochecito de Ema. Ella la agarra
del brazo con fuerza y la hace girar. ¡Se fue porque ya no aguantaba que lo
hubieras borrado de tu vida! grita. ¡Qué disparates estás diciendo! ¡El
disparate es que nunca hayas podido admitir que tu hijo es homosexual! Benjamín
no es así, está confundido, ya se le va a pasar dice su madre intentando
liberarse del contacto. Ella aumenta la presión. No, mamá, Benja es gay, mal
que te pese, hace años que vive con Fabián; se quieren. La madre da un
tirón y se libera. Se tapa ambos oídos con las manos. Es tu hijo, mamá, no
lo podés abandonar; yo sé bien cuánto ha sufrido por tu desamor desde que es
chico. La madre se deja caer en el sillón y ahora se cubre el rostro. No
es desamor, a los hijos no se los desama, ya lo sabrás con Ema; es que no lo
puedo soportar; me cortaría una mano para que cambiara dice entre lágrimas. Ella la mira estupefacta: nunca vio
llorar a su madre. Se sienta a su lado. Benja no va a cambiar; sos vos la
que tenés que cambiar tu actitud. Ema llora. Ella se levanta, se acerca al
carrito y la alza. Cuando regresa, su madre ya se incorporó. Me voy
informa mientras busca su cartera. Ella le abre la puerta. Su madre sale sin
saludarlas. Trastabilla antes de llegar al ascensor. Ella cierra.
Al fin la enfrentó y la desarmó
ResponderBorrarPrimera vez que enfrenta a la madre!
BorrarVamos Paz!!! 💪🏼
ResponderBorrarUn hito para Paz poder confrontar con la madre. Solo pudo hacerlo por Benja
ResponderBorrarTambién la enfrentó cuando le dijo que quería hacer terapia!
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