Están
tomando un café cuando ella, las manos repentinamente sudadas, dice Graciana
me hizo una propuesta. ¿Qué? pregunta Pedro con una sonrisa que ella
califica de sardónica. Que coordine un grupo de jardín rodante para su
hijito. La sonrisa se esfuma. Me imagino que le dijiste que no. A
ella le da rabia. Te imaginás mal dice le contesté que tenía que
pensarlo, porque quería pensarlo con vos, que para algo somos una pareja.
Él se reclina sobre el respaldo de la silla. No le veo ningún sentido dice
es más, en este momento, con la nena tan chiquita, me parece un disparate, ¿con
qué necesidad? Tengo que hacer algo, Pedro, yo no estoy bien confiesa. Él
le oprime una mano. ¿Qué te pasa? pregunta. Me siento vacía, sola.
Pero estás con la nena. ¡Con la nena no puedo hablar! exclama ella y siente
que las lágrimas acuden a sus ojos necesito trabajar, ya tengo veintitrés
años y nunca fui capaz de ganar un peso. No lo precisás le aclara él.
¡Sí!, no soy una criatura; mi madre y vos siempre me han hecho sentir una niña
inútil, decorativa pero inútil; tengo que crecer, Pedro, ya no doy más así. Él,
ahora, le oprime ambas muñecas. Contame la propuesta pide. Tres veces
por semana, a media mañana, cuatro chiquitos de dos años, rotando por sus
casas, todas próximas. ¿Y cómo te trasladarás? Si voy con la nena, en taxi; si no,
en colectivo, no se me van a caer los anillos; además tengo que aprender a
manejar, de este año no pasa. Siente que va creciendo, casi diría que ganó
uno centímetros ¿Y qué pensás hacer con la nena? pregunta Pedro. Le
voy a preguntar a Teresa dice y a medida que habla sus ideas van tomando
forma, consistencia si no acepta, Graciana me ofreció que me la cuide Aurora,
su empleada, crió a Bruno. Vas a cambiar la plata dictamina él. Pedro,
ya te expliqué que no es solo cuestión de dinero. Él cabecea. No estoy
de acuerdo dice pero de ser, preferiría que se quedara en casa,
imagínate sacarla cuando haya mal tiempo. Lo que dice Pedro es razonable,
ella no lo había evaluado. Y la azora descubrir que su marido no se lo
prohibió, de últimas es el padre. Gracias, Pedro dice. ¿Por qué?
pregunta él sonriendo. Por apoyarme, creo que es la primera vez en la vida
en que siento que me apoyás. A lo mejor tu madre puede darte una mano
propone él. A lo mejor responde ella. A lo mejor.
Mamá, ¿podrás venir? pregunta ella necesito charlar con vos. Silencio. Si es sobre Benjamín desde ya te digo que no. No, es sobre mí. De acuerdo, esta tarde paso, ¿qué querés que te lleve? Ella va a decir nada cuando cambia de idea. Palmeritas pide de donde me trajiste la última vez; son mi debilidad. Debilidad. Fortaleza. Ella siempre parada en la primera intentando desplazarse hacia la segunda. Palmeritas tendrás informa su madre.
Vamos PazZZZZZZZZZ!!! Cada vez más empoderada!!
ResponderBorrarY cuando la ve fuerte, Pedro retrocede
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