viernes, 12 de diciembre de 2025

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Están tomando un café cuando ella, las manos repentinamente sudadas, dice Graciana me hizo una propuesta. ¿Qué? pregunta Pedro con una sonrisa que ella califica de sardónica. Que coordine un grupo de jardín rodante para su hijito. La sonrisa se esfuma. Me imagino que le dijiste que no. A ella le da rabia. Te imaginás mal dice le contesté que tenía que pensarlo, porque quería pensarlo con vos, que para algo somos una pareja. Él se reclina sobre el respaldo de la silla. No le veo ningún sentido dice es más, en este momento, con la nena tan chiquita, me parece un disparate, ¿con qué necesidad? Tengo que hacer algo, Pedro, yo no estoy bien confiesa. Él le oprime una mano. ¿Qué te pasa? pregunta. Me siento vacía, sola. Pero estás con la nena. ¡Con la nena no puedo hablar! exclama ella y siente que las lágrimas acuden a sus ojos necesito trabajar, ya tengo veintitrés años y nunca fui capaz de ganar un peso. No lo precisás le aclara él. ¡Sí!, no soy una criatura; mi madre y vos siempre me han hecho sentir una niña inútil, decorativa pero inútil; tengo que crecer, Pedro, ya no doy más así. Él, ahora, le oprime ambas muñecas. Contame la propuesta pide. Tres veces por semana, a media mañana, cuatro chiquitos de dos años, rotando por sus casas, todas próximas. ¿Y cómo te trasladarás? Si voy con la nena, en taxi; si no, en colectivo, no se me van a caer los anillos; además tengo que aprender a manejar, de este año no pasa. Siente que va creciendo, casi diría que ganó uno centímetros ¿Y qué pensás hacer con la nena? pregunta Pedro. Le voy a preguntar a Teresa dice y a medida que habla sus ideas van tomando forma, consistencia si no acepta, Graciana me ofreció que me la cuide Aurora, su empleada, crió a Bruno. Vas a cambiar la plata dictamina él. Pedro, ya te expliqué que no es solo cuestión de dinero. Él cabecea. No estoy de acuerdo dice pero de ser, preferiría que se quedara en casa, imagínate sacarla cuando haya mal tiempo. Lo que dice Pedro es razonable, ella no lo había evaluado. Y la azora descubrir que su marido no se lo prohibió, de últimas es el padre. Gracias, Pedro dice. ¿Por qué? pregunta él sonriendo. Por apoyarme, creo que es la primera vez en la vida en que siento que me apoyás. A lo mejor tu madre puede darte una mano propone él. A lo mejor responde ella. A lo mejor.

 

Mamá, ¿podrás venir? pregunta ella necesito charlar con vos. Silencio. Si es sobre Benjamín desde ya te digo que no. No, es sobre mí. De acuerdo, esta tarde paso, ¿qué querés que te lleve? Ella va a decir nada cuando cambia de idea. Palmeritas pide de donde me trajiste la última vez; son mi debilidad. Debilidad. Fortaleza. Ella siempre parada en la primera intentando desplazarse hacia la segunda. Palmeritas tendrás informa su madre.

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